Ragnarok

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20 marzo 2012

1992 – Ragnarok Primera Edición

Como responsables editoriales de la licencia de Ragnarok, y futuros autores de su tercera edición, no queríamos perder la oportunidad de dar un salto en el tiempo y compartir contigo lo que supuso la obra y todo su material derivado, tanto para nosotros como el panorama de los juegos juegos de rol de la época.

A finales de los ochenta y principios de los noventa, los jugadores de rol nos deleitábamos con las publicaciones de juegos basados en grandes licencias como El Señor de los Anillos, Star Wars y La Llamada de Cthulhu, todas en manos de Joc Internacional. Esos juegos lucían en portada, a menudo, un membrete anunciando que la tirada había alcanzado los 2500 ejemplares. Todo un logro, aun en aquellos años dorados de nuestra afición, que también disfrutaba con la obra magna de Ricard Ibañez en 1991, Aquelarre.

Llegó 1992 y Ludotecnia, tras el éxito de Mutantes en la Sombra, nos sorprendió con Ragnarok, un juego que ellos mismos definían como de Terror Contemporáneo. Una obra creada desde cero a base de pasión por los juegos de rol y mucho talento. Y, sin tener detrás ninguna de esas jugosas licencias basadas en Tolkien, Lovecraft o Lucas consiguió editar y agotar completamente una tirada inicial de su primera edición de 2500 ejemplares.

¿Qué nos impulsó a comprar aquella primera edición de Ragnarok de 1992? La Bestia Negra de su portada tuvo mucho que ver. Es cierto que en las estanterías ya estaban Aquelarre y La Llamada de Chutulhu, como primeros estandartes del rol terrorífico traducido al castellano, pero había algo en el aire, un vacío que todos los amantes del género de terror intuíamos, y que no tardó en cubrirse por parte de las editoriales más avispadas. ¿Cómo si no explicar que fuera precisamente en 1992 cuando se publicó la primera edición española de Vampiro, por ejemplo? Había sed de una propuesta contemporánea, que permitiera llevar a las mesas de juego las historias que ya nos estaban haciendo estremecer en el cine y la literatura de la época. Queríamos algo con lo que evocar atmósferas como las de Barker, Argento, Romero, Cronenberg, Carpenter, Raimi, Hooper o Craven. Y la primera edición de Ragnarok llegó precisamente en mitad de todo eso, con su increíble portada (aun de las mejores a día de hoy), su considerable grosor, y luciendo marca peninsular.

Lo mejor es que la primera impresión era solo el preludio de algo todavía mejor. Ragnarok ofrecía mecánicas que competían dignamente con las de La Llamada de Chtulhu, pero un background que quitaba el aliento, por su potencial evocador y su redacción madura y consistente. Es cierto que no teníamos el sedimento de un Lovercraft detrás, pero eso, para aquellos que solo queríamos trabajar con nuestras propias ideas sobre el horror, era más una virtud que una carencia.

En su trabajada ambientación encontrábamos escritos ocultos en la biblioteca de Alejandría, templarios, la Logia de Edimburgo, una supuesta llave del apocalipsis rota en siete pedazos, fantasmas, zombies, vampiros y otras criaturas, amén de mitología nórdica acerca del fin del mundo, gobiernos conocedores de planes ocultistas, una editorial que era la tapadera de una organización que luchaba en contra de lo Oculto, señales a lo largo de toda la historia de que algo lleva miles (¡millones!) de años acompañando a nuestra existencia… un auténtico tapiz repleto de hilos desde los que comenzar a tirar, para luego perdernos en los vericuetos de nuestra propia oscuridad mental.

Ragnarok proponía, sugería y retaba, pero nunca limitó, en ningún aspecto, el horizonte del terror. Curiosamente, tampoco te dejaba solo, a nivel creativo. Y esa es, de sus virtudes, una de las que más ha marcado el recuerdo de aquella primera edición. Jugábamos desenfrenadas partidas de estilo survival horror (cuando aun no existía ni este término) asediados por mareas de zombies, otras de barroco ambiente gótico, otras que podían competir con las mejores películas de serial killers, otras más intimistas donde el horror tan solo se sugería. Y el juego siempre cumplía.

En 1993 Fran F. Garea publicaba una interesante reseña del juego en la mítica revista Líder. Hoy puedes releer lo que se opinaba del juego en su propio tiempo en esta página de RPGGeek y comprobar que las alabanzas no se deben a la nostalgia sino a que tenemos entre manos un juego cercano a la obra maestra.

Era, sin tapujos, el primer juego de horror contemporáneo que se asomaba al panorama rolero nacional. Otros, coetáneos y posteriores, pudieron tener algo de eso, pero siempre acababan centrando su atención en ciertos elementos más específicos. Algunos intentaron incluso ser una alternativa. Pero nunca sucedió. Y a día de hoy, podemos asegurar que todavía no ha sucedido.

Más allá de la experiencia del manual original de 1992, hubo un punto clave para afianzar a Ragnarok como una de las propuestas más interesantes de la época, ya no solo enmarcadas en el género de terror: sus módulos. Te hablaremos de ellos, uno por uno en los siguientes posts.

Ahora que te hemos explicado lo que Ragnarok supuso para nosotros… ¿te animas a compartir tus propios recuerdos y experiencias sobre el juego?

Autor: El Automata

15 comentarios

marzo 20, 2012 a las 04:03 pm

Pues yo lo he redescubierto hace poco (la segunda edición), jugando [i]Sarah[/i] y [i]Garras de Hielo[/i] (me falta una sesión para terminarla). Las partidas me han gustado mucho, con gran romanticismo la primera, pese a que había algo que no me terminó de encajar, y con espeluznantes masacres la segunda :o

Y he dicho redescubrir porqué hace muchos años un amigo nos dirigió justamente a esta primera edición y, posiblemente debido a qué era la primera partida que dirigía, no entendimos nada de nada y quizás por eso tenía al Ragnarok mal juzgado :(

De Garras de Hielo me gusta que no tiene una trama lineal, sino que hacer o no hacer determinadas acciones o ir o no ir a determinados lugares condiciona el resto de la trama subsiguiente, o al menos eso me ha dado la impresión al jugarla ^^ Creo que el Ragnarok se presta a esto, a que la linealidad salta por los aires cuando empiezas a palpar lo oscuro y misterioso…

marzo 20, 2012 a las 04:28 pm

Recuerdo que regalamos a uno del grupo por su cumpleaños el Ragnarok, con la pantalla, y puede que algún módulo. El homenajeado no era amigo de dirigir, sino solo de jugar, así que la cosa no fué muy bien… No fué una primera toma de contacto buena con el juego.

Tiempo después, cayó en mis manos un ejemplar. Y mi opinión cambió para siempre. Me encantó el trasfondo, y me ofrecía una alternativa viable a mi adorado La Llamada de Cthulhu para hacer campañas o partidas de terror fuera del mundo de los Mitos…

Nunca llegué a dirigir, pero espero poder hacerlo con esta tercera edición, y no se… ¿visitar Silent Hill quizás?, ¿o andar por las ruinas entre la niebla de Otxate o Belchite?, ¿y porqué no visitar las catacumbas de la Iglesia del Temple en Londres, o pasar una terrorífica noche en el Reina Sofía?…

¿Cuánto más he de esperar a la nueva edición? ;-)

marzo 20, 2012 a las 04:38 pm

Hola Riley,

muchas gracias por tu comentario.

No se me ocurre mejor manera de (re)descubrir Ragnarok que con dos de sus piezas clave: Sarah y Garras de Hielo. Con la perspectiva actual puesta sobre ambos módulos, no me sorprende que algunas cosas (principalmente de Sarah) no acabaran de encajarte. Siempre he pensado que ambas obras son geniales en su imperfección. En futuros posts nos centraremos en cada uno de estos módulos, y podrás leer nuestra opinión detallada al respecto.

Eso que comentas sobre la confusión de una primera partida… cuantas veces hemos pasado por eso, ¿eh? Pocas cosas en el rol dan más vértigo que saltar al ruedo como Guía novato y con juego nuevo bajo el brazo. Y cuantos jugadores habrán dejado de mirar hacia ciertos juegos por no haber visto más allá de lo que un Guía mostraba, con la mejor intención pero torpemente, en sus partidas iniciales. Así que me alegro de que le dieras una segunda oportunidad, y que hayas descubierto el brillo de la perla un tiempo después.

Acabo aplaudiendo tu última frase: “la linealidad salta por los aires cuando empiezas a palpar lo oscuro y misterioso…”. ¿Crees que manejar algo tan informe y tan intenso a la vez como es el terror es un reto mayor que manejar otro tipo de ambientaciones?

marzo 20, 2012 a las 04:45 pm

BatOutOfHell…

“¿visitar Silent Hill quizás?, ¿o andar por las ruinas entre la niebla de Otxate o Belchite?, ¿y porqué no visitar las catacumbas de la Iglesia del Temple en Londres, o pasar una terrorífica noche en el Reina Sofía?…”

¡Me vas a hacer llorar de emoción! Siempre he defendido que Ragnarok es genial para afrontar historias en ese sentido. Yo mismo he ambientado alguno de mis módulos en el folklore de la España Negra, y ha funcionado de maravilla. Y Silent Hill… je, je… aquí tienes un fan acérrimo que quiere dar salida a algunas cosas que tiene en la cabeza, muy en la línea de Silent Hill. El Llanto, que posiblemente tenga bastante que ver con Ragnarok al final, es heredero de Silent Hill en muchos sentidos.

Espero que sigas compartiendo ese tipo de ideas y sugerencias con nosotros, de verdad.

marzo 21, 2012 a las 09:53 pm

El género Terror siempre es el más delicado, aunque el Guía sea veterano de otros juegos.
Muchos aprendimos a disfrutar historias de terror (más allá de la investigación) en formato rolero con esta primera edición de Ragnarok y, a día de hoy, seguimos aprendiendo trucos para hacer de la sesión una experiencia sublime a los dos lados de la pantalla.
Las partidas de Terror siempre tienen una esencia que las hace especiales, ¿no creéis?

marzo 26, 2012 a las 01:41 pm

Nadie de vosotros sufrió la ira de banshee… cuando el narrador (enmascarado) te pasa un filete crudo por la cara mientras te susurra al oído mil y una formas de morir…

:)

marzo 26, 2012 a las 01:48 pm

Todos tenemos un pasado, Saeta :) No asustes al personal con las locuras de juventud de un servidor, jaja

marzo 27, 2012 a las 01:04 am

Vais a terminar por emocionarme. Nunca pensé que hubiesemos generado tal impacto con Ragnarok, pero me alegra muchisimo que haya dejado tan buena impronta.

Gracias

marzo 27, 2012 a las 08:21 am

Sr. Arriola, un honor leerte por aquí de nuevo. A los hechos me remito. Un juego que casi 14 años después sigue en el corazón de tantos aficionados, y de esa manera, es que tuvo que ser especial e interesante a la fuerza. Espero que los siguientes posts sobre Ragnarok que tenemos en preparación, en los que desgranaremos, una a una, las publicaciones que derivaron de aquel primer básico, ayuden un poco a que los nuevos aficionados se hagan a la idea de lo grande que fue la propuesta.

Un abrazo!

marzo 31, 2012 a las 04:58 pm

Yo tengo sarah y garras de hielo… es fácil que los vuelva a dirigir porque la gente que los jugó ya no está en el grupo. Tengo un muuuuy buen recuerdo de ellos.
Además en el blog, me comprometo públicamente a realizar una reseña comparativa de las dos ediciones, ya que las tengo.

Un saludo

marzo 31, 2012 a las 08:18 pm

Hola Aras Tremendur!
Pues será genial leer esa reseña comparando las dos ediciones de Sarah. Nosotros las reseñaremos, pero por separado, así que podemos complementar la panorámica entre todos :)

¿Y qué pasó con Ansiedad Libre Flotante y El Libro Azul? ¿Ya te pillaron en otra onda o fue simplemente que sus temáticas te parecieron menos estimulantes?

abril 1, 2012 a las 08:57 pm

Pepitodelomo,

Te respondo la pregunta:

“¿Crees que manejar algo tan informe y tan intenso a la vez como es el terror es un reto mayor que manejar otro tipo de ambientaciones?”

Creo que jugar a rol conlleva la implicación de los jugadores y la empatía de estos con el máster. Pero jugar una partida de rol de TERROR conlleva ir un paso más allá, pues se debe generar una “sensación de miedo” , algo que es algo más complicado que la EMOCIÓN de la aventura y la épica, y que es un paso más allá de la INTRIGA de la investigación.

Rol -> Intriga -> Terror/Miedo

Tengo curiosidad por leer ver vuestras reflexiones sobre “Sarah” y “Garras de Hielo”

abril 7, 2012 a las 11:54 pm

Jejeje… las dos ediciones del Ragnarok es lo que quiero reseñar ;) , que el Sarah solo fue editado para Ragnarok 1.
Garras de hielo la dirigí justo después de Sarah y fue muy interesante y divertida, pero ya no era novedad, aunque tiene un par de momentos cumbres bien molones. Ansiedad Libre Flotante lo tengo, lo leí y lo empezamos a jugar, pero por varias razones no lo terminamos :( .

En cuanto al Libro Azul… no lo tengo, solo tengo Job41.1 y el Lobo Blanco.

Un saludo

abril 9, 2012 a las 10:40 pm

Hola Tremandur,

sospecho que Jose se refería a la edición “clásica” de Sarah (1993) y a la edición numerada adaptaba y remozada para la segunda edición que salió en 1995, donde se retocaron textos y se hicieron algunos pequeños cambios narrativos. De todas formas, a ver si se deja caer por aquí y nos lo aclara ;)

Y sería un bonito regalo leer una reseña comparativa una vez el nuevo Ragnarok esté en la calle. Te tomamos la palabra.

junio 12, 2012 a las 09:31 am

[...] de 1993. Ese juego llamado Ragnarok que apuntaba maneras ya hacía unos meses que formaba parte de las nuestras primigenias [...]

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Lo mejor es que la primera impresión era solo el preludio de algo todavía mejor. Ragnarok ofrecía mecánicas que competían dignamente con las de La Llamada de Chtulhu, pero un background que quitaba el aliento, por su potencial evocador y su redacción madura y consistente. Es cierto que no teníamos el sedimento de un Lovercraft detrás, pero eso, para aquellos que solo queríamos trabajar con nuestras propias ideas sobre el horror, era más una virtud que una carencia.