Ya de muy pequeña demostró una gran afición por el dibujo y los cuentos de hadas. Soñaba que algún día ella ilustraría historias tan geniales como aquellas, y al descubrir el mundo del cómic se le abrió un universo inagotable de aquello que mas le gustaba. Mas adelante le sumó su gusto por la moda, la costura y las manualidades en general, y pronto se convertiría en un bicho que adora crear cualquier pequeña cosa con sus manos.
Tras un accidentado aterrizaje, las Vulviánidas conocen a Kentaro, un muchacho un tanto freak que estaba pasando las vacaciones de verano en la casa de campo de su abuela. Lo que iba a ser el verano más aburrido de su vida se convierte, de pronto, en una aventura apasionante de dimensiones cósmicas.