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Playtesting de Vulviánidas

Una locura como esta había que probarla, por supuesto. Después de escribir Vulviánidas, allá por el 2007, un servidor sintió lo que se dice “miedo escénico”. Me había pasado más de un año creando una serie de historias al estilo anime y trabajando con dos ilustradoras manga, totalmente absorbido por el proceso, pero llegaba el momento de hacer las pruebas de juego y me temblaban las piernas. Después de jugar casi 20 años a rol has visto muchas cosas, sabes como suele jugar la gente (la de tu entorno, al menos)… y Vulviánidas era algo muy diferente. ¿Les gustaría? ¿Les parecería refrescante? ¿Habría conseguido plasmar el vibrante ritmo y la intensidad del estilo manga/anime?…

La única manera de saberlo era lanzarse y guiar la partida. Nueve episodios, algunos de ellos desarrollados en varias sesiones; meses de playtesting, en los que tuve la suerte de contar con un elenco (¡mil gracias a todos y todas!) de amigos, familiares y conocidos, una mezcla premeditada que permitiera, en la medida de lo posible, valorar la reacción general de diferentes perfiles de jugadores. Por si fuera poco hicimos un segundo playtesting completo, esta vez sin mi intervención, donde las sesiones fueron guiadas por una chica a la que agradezco (como le agradezco tantas otras cosas) su dedicación, que no su sacrificio, porque me consta que lo pasó de vicio.

Podría transmitir con palabras mis conclusiones pero tengo la suerte de contar con fotografías de algunas de las sesiones. Y valen más que mis palabras, eso seguro. La cosa funcionó. Fue durante los playtestings cuando Vulviánidas dejó de ser algo mio a tener vida propia, cosa que celebro. Con la publicación inminente del primer capítulo de la serie, en este mismo blog, espero que consigamos que las chicas malva se ganen un hueco en vuestras mesas de juego y en vuestros corazones.

Poder Malva!

Autor: El Automata

4 comentarios

abril 28, 2010 a las 08:42 am

Tremendo.

Cuando la juegue (que la jugaré), usaré pelucas de colores.

abril 28, 2010 a las 08:54 am

Sí, es impresionante cómo puede transformar una simple peluca a una persona. Las pruebas de juego no hubiesen sido lo mismo sin ellas.

Esperamos tus comentarios cuando la pruebes, Wachinayn!

abril 28, 2010 a las 12:55 pm

Ya estoy deseando jugar una sesión trepidante de Vulvíanidas, y mis futuros/as jugadores/as también!!!

Arriba el poder malva!

abril 28, 2010 a las 03:06 pm

Si me preguntaran qué disfruté más, si jugar a Vulvianidas o arbitrarla, creo que no sabría con qué quedarme.

Me lo pasé en grande en las pruebas de juego, aparentemente simplemente éramos un grupo de extraterrestres con una misión muy concreta – y muy cachonda – pero a medida que iba avanzando la historia íbamos descubriendo muchos secretos, tanto de nosotros mismos como del resto de personajes-jugadores.
Jugar con un grupo de amigos con los que tienes confianza es importante para poder jugar algunas escenas o simplemente para no sentirse cohibida en alguna trama, aunque posteriormente, cuando arbitré a un grupo que apenas se conocía entre ellos, me di cuenta que si logras entrar dentro de la historia, la disfrutas sin darle importancia a quién tienes delante, sólo “ves” a esos personajes y actúas sin complejos ni vergüenzas.

Cuando acabó la historia me quedé con ganas de más, habían resultado unas sesiones intensas donde me he reído muchísimo y, los más importante para mí, las reglas eran tan sencillas que no me provocaron el corte de rollo que en otros sistemas de juego me pasan. Aquí todo se resolvía rápido y con sentido… incluso las escenas más eróticas…

Y cuando fui yo quién arbitré… madre mía… era la primera vez que lo hacía y encima con varias personas que no se conocían entre ellas. Estaba “acojonada” por no saber si lograría plasmar las mismas sensaciones o el buen rollito que yo había disfrutado con mi grupo de juego.
Pero el resultado fue genial, me lo volví a pasar en grande, esta vez con una sensación “egoísta” de deliciosa morbosidad (si esta combinación de emociones es posible describir), porque yo sabía qué pasaría a lo largo de toda la historia y como irían flipando y sorprendiéndose con cada capítulo que jugarían.

En fin, que ya me estoy volviendo a plantear volver a arbitrar otra sesión de Vulvianidas y como jugadora… pues esperaré a que haya una segunda parte y así volver a disfrutarla jugando…

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Me había pasado más de un año creando una serie de historias al estilo anime y trabajando con dos ilustradoras manga, totalmente absorbido por el proceso, pero llegaba el momento de hacer las pruebas de juego y me temblaban las piernas.